lunes, 12 de marzo de 2012

Miénteme 

Me he despertado con un presentimiento, frío y tenue cómo la mañana misma. Al momento de entreabrir los ojos se convirtió en imagen, la cama se congeló y la sangre fluyó lenta, casi viscosa.   Borrosa al principio, pero conforme mis párpados se iban despegando se volvía asombrosamente nítida (tanto como la luz que entra por la ventana con las cortinas bien abiertas): te vi reflejado en la mirada de una mujer que no soy yo, tez morena, de hombros descubiertos, manos suaves, más anchas que las mías... Y sentí lo que ella, el sol de una tarde no lejana, con el viento que entra por la ventanilla abierta rozando su cabello y su mano sobre la tuya, ¿te digo algo? no te quiere. No me refiero a que no sienta nada nada por ti, simplemente no te quiere. 

Es sólo un presentimiento de esos certeros que me asaltan de la nada y de la nada, se convierten en realidad.
Me desperté, y no hablo únicamente de abrir los ojos. Desperté a esa realidad concientemente negada e inconscientemente sabida y a pesar de ello, no quiero verte nunca con esa mujer, no quiero cerciorarlo, ¡me niego a que la inmóvil imagen respire!

Así cómo ha llegado la epifanía, algo se ha movido dentro de mí, mi tristeza añeja casi rancia despertó esta misma mañana. El beso suave que el sol le da a los cerros, a los caminos y a mis manos sobre la ventana se vuelve amargo, cada vez más amargo. El tiempo lo concentra y gota a gota el veneno cae y deja a la alegría maltrecha y desgastada. Me rehúso a creerme pues sería un suicidio, dejaría que me mate la tristeza.

lunes, 1 de agosto de 2011

Mi amoroso

Caminando calle abajo me encontré con un viejo amante, lo vi kilómetros atrás y una sonrisa no tardó en aparecer. Me alegró el verlo, el sentir que la piel se me erizaba por las caricias que estaba a punto de recibir. Él corría desde el otro extremo de la ciudad, presuroso. Se detuvo dos pasos antes de llegar y desapareció como buen fantasma que la lluvia me hizo recordar...

martes, 19 de julio de 2011

Por la noche se ponía el único recuerdo de su amada, una blusa que aún guardaba ese perfume dulce y delicado que ella usaba, para sentir que dormía a su lado.

martes, 12 de julio de 2011

Última visión

Mis ojos se despiden de todo lo que Morfeo no proyecte en ellos con una hermosa fotografía: un islote en el cielo, en lugar de nopal la luna, rodeado por nubes densas que en un momento pisaré. No hay belleza que esté mas al alcance de tu mano que la que la noche te presenta...
-Mis ojos son para verte, mi sonrisa para sonreírte y mis besos... bueno, eso lo sabes...
-No, dime.
-Para besarte hasta que no me queden mas besos ni debajo de la manga.

lunes, 11 de julio de 2011

Cita inesperada

La acarició con sus manos frías, pasando los blancos dedos por su castaña y larga cabellera, terminando en el cuello cubierto por una gruesa bufanda. Eran tan suaves sus manos, casi etéreas. Ella hubiera querido desaparecer a todos para sentir esa frialdad de plumas con olor a hojas, pero no se detuvo, siguió caminando pues las sombras se alargaban anunciándole con premura aquella cita tan esperada.
Fantasma


Hoy te vi caminando en la calle y mi corazón se detuvo sólo para agarrar fuerza, para entumir mis piernas y sentir que me quemaba al respirar. Te seguí con la mirada hasta que las piernas obedecieron a la voluntad, pude avanzar hacia ti y ver que no eras tú... Mis ganas de verte, de seguirte, de olerte (aunque no llegué tan cerca cómo para descubrir un olor diferente o igual al tuyo) me traicionaron, hicieron que le pusiera tu cuerpo a otra alma, me volví a cegar con la perfección de tus manos y me embriagué con la delicia que es tu imagen. ¡Ah, pero que imperfectos recuerdos los que me atacaron al momento! Manjares de la locura que extasian mi soledad. Esa imperfección denotó lo sedienta que estoy de ti, de toda tu ignorancia, de tus manías. Hambrienta de tus miedos que me convierten en un salvaje animal capaz de devorarlos sin llegar a indigestarse. Podía pasar días enteros sonriente al mundo sabiéndote junto a mí, nuestras angustias neutralizándose o desgastándonos. Quién se iba a imaginar, mis demonios que de ti resultan sombras convulsionaron nuestro onírico momento que llegó a ser éste cadáver insepulto en mi vida. Estoy segura de que si estuvieras muerto de verdad, tus apariciones no ocurrirían de manera tan frecuente y perjudicial a mi ya delicada salud mental.

Me quedé con un "te amo" tocando mi paladar, que con un trago de agua regresé a mi exaltado vientre. Arrastré los pies y torpemente giré el cuerpo. Me despedí de ti amado desconocido con un silencio indiferente.